Esta enfermedad crónica constituye un problema de salud que interfiere en las actividades diarias del niño, más aún cuando se encuentra hospitalizado por su gravedad y requiere no solo de atención médica especializada, sino también un bienestar emocional que favorezca a una recuperación en lo posible rápida.
Los procedimientos a los cuales se somete al paciente, los efectos indeseables del tratamiento de quimioterapia y sus expectativas de vida producen un estrés en el niño que se evidencia con ansiedad, miedo, cambios de conducta, irritabilidad, retraimiento y otros.
Que, los niños y adolescentes disfruten al máximo de su tiempomientras se encuentran recibiendo su tratamiento, puedanrelacionarse con otros pacientes y desarrollen sus capacidades mediante el juego y talleres.
Trabajar con los niños en su integridad y el desenvolvimiento emocional.
A través del juego, el niño aprende a dominar su ambiente, aenfrentarse a las tensiones diarias y a establecer relaciones conotros niños. Por ello, el desarrollo de programas de juego en loshospitales tiene grandes beneficios, ayudan a proporcionar un mejorcuidado de la salud, las ansiedades relacionadas con la hospitalización se reducen o al menos se evita que aumenten.
