Problemática previa a la Clínica de Oncopediatría: Antes de contar con una clínica especializada, las niñas, niños y jóvenes con cáncer atendidos en el Hospital Regional de Coatzacoalcos enfrentaban una atención condicionada por las limitaciones físicas y la dispersión de los servicios.
El área de oncología pediátrica se reducía principalmente a un consultorio médico y una pequeña sala de quimioterapia con siete reposets y un solo baño. La capacidad era limitada y no existían espacios suficientes para acompañantes, por lo que padres y familiares debían permanecer con frecuencia fuera del área, esperando en los pasillos del hospital mientras sus hijos recibían tratamiento.
En términos prácticos, una familia podía llegar al hospital para una consulta, una quimioterapia, un procedimiento o una hospitalización y encontrarse con que cada etapa de la atención se desarrollaba en un espacio diferente.Para pacientes que enfrentaban tratamientos prolongados y frecuentes, esta dispersión añadía una carga adicional a un proceso médico ya complejo.La necesidad, por tanto, no era únicamente contar con más metros cuadrados.
Era necesario crear un espacio especializado que concentrara la atención, facilitara el trabajo del equipo médico y permitiera que pacientes y familias atravesaran el tratamiento en condiciones más dignas, ordenadas y funcionales.















